Felices Fiestas a todo el mundo

Este fue sin duda un año de intensa actividad bloguera. Esperando que con renovadas ilusiones el próximo sea aún más intenso, nuestras conversaciones reafirmarán la sociedad 2.0 sobre la base del diálogo digital. El año 2008 será crucial para el desarrollo de nuestras comunidades.

Le he pedido a los reyes magos que nuestra mayor apuesta, el gobierno electrónico y la democracia digital, se profundicen en su función social, y que los amigos de la blogosfera mantengan la antorcha de las ilusiones intacta.

Muchas Felicidades. Espero verlos nuevamente en el 2008 para seguir interactuando.



Gustavo Julio García

Extremadura

España

Impacto del gobierno electrónico

Las expectativas que emergen de la puesta en escena de un posible gobierno electrónico, poseen un impacto social de considerable envergadura.
Toda oferta que contenga, información, contenidos, transacciones o innovaciones, no solo poseen un gran impacto dentro de la administración pública. También impacta y fuertemente a los usuarios, y al mercado.


Los usuarios del gobierno electrónico ponen su atención en la oferta, al tiempo de su puesta en marcha. Y que aún sin pertenecer al grupo de beneficiarios directos, satisfacen sus deseos de ver más y más gobierno electrónico.

Y los mercados observan la puesta de las administraciones. N
o solo por la oferta, el nuevo servicio. Principalmente observan la previsión social a futuro próximo y el grado de compromiso con el futuro próximo, a nivel social.
Este dato, forma parte de las expectativas que despierta la visión de un sector importante de la economía, sobre una sociedad determinada, incluyendo, la visión del propio mercado interno.

Como siempre se manifiesta desde aquí, y muchos otros lugares de la blogósfera, esta visión del entorno (nivel local), se torna positiva, situación que beneficia la apuesta específica de la oferta y la apuesta, enriqueciendo la cohesión social.




El macro entorno (nivel extra local, regional, o nacional) observa los movimientos y el grado de compromiso de la administración, con la supervivencia de sus miembros, y con las posibilidades que en el futuro próximo, dicha comunidad pueda beneficiarse de mayores inversiones, incluso de colaboración con tal desarrollo.
A simple vista, vemos que los beneficios comienzan a avanzar sobre las dificultades o inconvenientes.

Sin embargo, estos últimos existen y al respecto valdría la pena mencionar que los niveles de riesgo son mayores, cuanto mayor sea la puesta de la administración.
Aquí, es donde comienzan las dificultades de las administraciones para poner en marcha un proceso de utilización de recursos económicos, políticos, y de generación de expectativas que quizá no alcancen a satisfacer en su totalidad. ¿Todo por el gobierno electrónico?
Menos mal que ante tanta incógnita representada por apostar sobre el gobierno electrónico, aún muchos a riesgo de dejar rodas sus cabezas por los ministerios o conserjerías, deciden arriesgar. Sin ello, aún en los inconvenientes, no podríamos hablar de oferta, y no podríamos demandar aún más y mejor gobierno electrónico.

e-gobierno, e-administración: Burocracia y la Participación


En gran medida de veces ocurre, que al escuchar, leer y navegar para encontrar el tema “Tics y Administración Pública” encontramos la pretensión de exigir al Estado, una capacidad de respuesta similar a aquella que obtenemos por parte de organizaciones privadas.
Tal exigencia entendible por los ciudadanos y por quienes abordamos el tema con frecuencia, no es atendible en cuanto a la tipología organizativa (estructura) y funcional (objeto) que los órganos de gobierno y la Administración Pública detentan. En pocas palabras, no es lo mismo una empresa privada que un organismo público.



Debemos recordar antes de cualquier análisis, la administración del estado, (gobierno y estructura burocrática) deben garantizar además de la gestión burocrática propiamente dicha, el control y la publicidad de los actos de gobierno.
Esto significa que ciertos procesos de orden burocráticos se realizan en función de cumplimentar con las “normas” exigidas por la forma democrática de gobierno.

Estos procedimientos no representan seguramente un servicio directo y de impacto influyente en el ciudadano o la empresa, en las Ongs o demás organizaciones sociales. Pero si representan el resguardo y las garantías constitucionales que de modo indirecto nos permiten ejercitar derechos y cumplir deberes. Aún cuando representen un costo, tales procedimientos son necesarios.

Muchas veces, se habla de estos costos (especialmente desde el ámbito privado) como una “mochila” para los ciudadanos (quienes abastecen de líquido a la administración), especialmente a las empresas (quienes generalmente más se quejan de los impuestos). Pero aún cuando este discurso mella y en ocasiones profundamente, debe recordarse que la función pública (política o administrativa) es por esencia “una función social”, y como tal debe garantizar la información y los procedimientos de contralor necesarios para controlar el poder público.

Con esto, quisiera recordar a los señores usuarios, que aunque engorrosos y costosos, los procedimientos y las normas deben cumplirse para poder evaluar que hacen nuestros gobiernos. Pero si no estamos de acuerdo con ciertos procedimientos o normas, debemos generar un nuevo procedimiento o norma, plasmarlo en un proyecto de ley para reemplazar el que no nos gusta. Siempre cumpliendo con el procedimiento de técnica legislativa vigente. Que algunas normas no nos gusten no significa que tenemos el derecho de atacar al gobierno o la administración, significa que debemos tomar conciencia de que lo que no funciona no es culpa del gobierno, sino herencia del derecho, que quizá sea necesario actualizar.