Distinción para el open government

Complementando el post de la teoría de Rubik, me dirijo a ampliar algunos conceptos que no quedaron desarrollados con anterioridad. Sin prisas, pero sin pausas.
Aunque las 2 dimensiones de Estado son conocidas por quienes se dedican a estudios referidos a la administración pública, sus actores directos e indirectos omiten de algún modo la importancia e incidencia de esta distinción en la gestión de los procesos.

La principal particularidad de la organización pública, es su doble dimensión política y administrativa. Siendo la primera continente de la segunda.Las acciones de gobierno electrónico se dirigen generalmente a actividades y servicios de la administración. Los actores de la dimensión política motivados en sus intereses y necesidades mediáticas, dirigen sus estrategias hacia un rédito publicitario que reflejen sus políticas.

Mientras tanto, mediante teorías rotuladas como e-participación o e-democracia se intenta dar un marco que argumente la necesidad de mecanismos de transformación al binomio organizativo.

Organización Pública = {dimensión política U(nión) dimensión administrativa}

En los 90’ prevalece el management administrador, con teoría trasplantada desde el sector privado al público, dando algunos resultados en la dimensión administrativa.
Sin embargo, en la dimensión política pública, tal teoría resulta insuficiente. Está claro que existe una necesidad de reformulación, pero queda demostrado a casi 10 años de intentos electrónicos gubernamentales, la aplicación a la faz política desconoce la principal característica de la organización. Su naturaleza social.

Cuando mencioné la teoría de Rubik, argumenté que existe un requisito indispensable para toda organización, y en especial para la organización pública: la estabilidad.
La organización pública, debe sobrevivir a sus recursos circunstanciales de hoy trascender, es su motivo, y por lo tanto debe pensar inevitablemente en futuro.

La innovación deber establecer vínculos entre la necesidad dinámica de cambio (natural a los procesos históricos) y la estabilidad indispensable para la organización. Para ello es vital establecer en primer término, las diferencias entre estas dimensiones, comunes a la organización pública, en México, España o China, la latitud es indistinta. Posteriormente encontrar el punto de intersección.
Luego, debemos pensar en cambios, de planificación, de estructuras, organizacionales y cultura. Es decir, un cambio integral que abarque las dos dimensiones del Estado, pero que por integral no signifique desconocer la divergencia de gestión de cambio, en las dos dimensiones.