Sin duda 700 mil millones de dólares es una buena suma para dinamizar el mercado americano, aunque ligeramente inferior a los 2 billones que en noviembre fueron a respaldar el sector financiero.Esta primera victoria parlamentaria para dar inicio al “Plan Obama” es positivo, no solo para los EEUU sino para el mundo del comercio internacional.
En momentos en que el FMI habla de reformas internas siempre bajo el signo del “libre mercado” es otro hecho positivo, aunque deja incertidumbres obvias de “cambios para que nada cambie”. Y en todo caso Obama goza no por mucho tiempo de la imagen positiva del “recién ungido”.
La crisis en EEUU tiene preocupados a todos, tanto a los americanos como a quienes viven en las redes del comercio internacional. Y Obama tiene en este primer escenario un horizonte complicado.
Mientras la alegría de victoria en el congreso para poner en marcha el plan se hacía evidente, los mercados financieros les respondían a la baja. Los americanos dan su confianza y las bolsas sus difidencias.
La mayor complicación que tiene Obama es la conjugación de los intereses que lo llevaron al poder con las expectativas que el conjunto integral de grupos de presión comienza a mostrarse.
Y aunque los analistas, economistas y la banca insistan en que la crisis es de índole económica, las pruebas de que es política ya comienzan a insinuarse, como se insinúan los escenarios que se perfilan a medio plazo.
Obama lo tiene difícil por demócrata, por las expectativas que muchos americanos devenidos de sectores y minorías diversas se amalgamaron bajo su nombre; y porque los sectores que le resistían antes de su victoria electoral están presionando sobre el mercado interno con apoyos globales. Si algo aprendieron los capitalistas del socialismo es el ejercicio de la presión colectiva como instrumento para alcanzar la victoria.
A pesar de las señales a la industria de cabotaje vía subsidios y créditos, Obama sabe que en 300 años de historia americana, el pensamiento darviniano es más fuerte que la crisis misma. Los EEUU no están convencidos aún que los sistemas de protección social representen activos y mallas de cohesión social, más bien no creen que esos costes sean necesarios.
La cohesión es la bandera de estrellas y rayas, es la premisa inicial de todo presidente. Primero “el interés nacional” aunque el mundo se caiga a pedazos, y aunque su sostenimiento sea contrario de los intereses globales.
La garantía de la que Obama goza, es que a pesar de ser resistido, no le dejarán caer. Le impondrán políticas en base a acuerdos o presiones, pero la bandera flamea por sobre todo y todos. El nódulo de la gestión del conflicto será entonces la capacidad de aguantar en la espalda presidencial las decisiones políticas que deben tomarse..
Salvo indicación o advertencia en contrario, el autor de todas las entradas de este blog es Gustavo Julio García, quien las escribe y hace devolución expresa de ellas al Dominio Público

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