1) No hay confianza en la evolución, ni voluntad para que se produzca.
2) No se registran cambios que atiendan la evolución experimentada en los últimos 30 años.
3) Se parte del supuesto erróneo del cambio demográfico sin considerar el cambio social.
La evolución de los tiempos a pesar de constituir una constante se toma como variable.
Digan lo que digan, ni europeos ni americanos confían en un “futuro mejor”, tampoco ponderan que el hacer actual constituya una fuente de mejoras sustanciales en la calidad de vida de sus comunidades a futuro.
Si la única constante cierta es la evolución, occidente cree que es una variable contingente. Para occidente varia todo, no hay evolución de las personas. De existir evolución, se presenta en segmentos de la sociedad.
Aquí no ha pasado nada.
Desde la última postguerra (aunque algunos lo ubicamos antes), las Instituciones democráticas evidencian cierta corrosión, cierto anquilosamiento. Sin embargo, los líderes políticos miran a los lados como el perro boludo (perro boludo: animal cuadrúpedo que mira a otro lado para pasar desapercibido o bien, no enterarse lo que ocurre a su alrededor).
No hay posibilidad de democracia en un sistema que integra verticalmente las decisiones. Apelación a supuestos racionales constantes para no enfrentar la realidad.
Mentiras demográficas
Aquí la gran cuestión, la única variable que toma occidente como factor preponderante para evaluar las pensiones es la edad de jubilación como elemento cuantitativo. No existen cambios cualitativos en la estructura social, ni excesos de dimensionamiento en la forma de vida sectorial de segmentos poblacionales. De hecho occidente pertenece al 20% del mundo que vive en contradicción con los derechos humanos.
Por un lado los firma en 1948, por otro los detesta explotando todo cuanto le es posible, incluso al riesgo de poner en peligro su propia existencia con transgénicos.
Para occidente hay evolución tecnológica para producir más, mejor y eficientemente, no para mejorar la calidad de vida. Entonces, hay una generosa mentira. Las pensiones son costes si deben pagarse, pero a su vez, factor de venta por parte de las industrias en torno a la salud (compren vacunas y medicamentos, no mueran sin comprar), y empeñen sus pensiones.
La fiesta sigue siendo para pocos, y cada vez más pocos. Aún las inmensas poblaciones occidentales creen que podrán ganar derechos con manifiestos en facebook, o mediante las ventanillas únicas de sus administraciones electrónicas. Nada más lejos de la realidad, la batalla por los derechos sociales hoy se vuelve más asimilable a la de nuestros abuelos o padres, es una predicción ante las mentiras que occidente continúa contando para preservar los recursos en sus manos...
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