
Hay personas incapaces de ver la belleza de los sentimientos en función social, siendo ésta la entrega más alta que el ejercicio de la poesía puede dar.
El Yo no es yo, es una mayúscula extensión al sentir colectivo, del que es dueña una comunidad. Más cuando son los trabajadores destinatarios de tan alto honor. Juan Pablo Zorín, ex jugador de la Selección Argentina, dedica estos versos, a esos, a los trabajadores que nadie mira, que solo sienten, y que en silencio sueñan una alegría, un sueño del que no recibirán más que instituirse en parte de ese Yo que Zorín ofrece a corazón abierto...
Poesía, Dios, Poesía!!!! Necesitamos muchos poetas de pelotas y de escritorios, para amanzar la amargura del miserable trabajo que millones hacen por pura obligación y sin alegría...
Cuando nadie te sonríe ni te saca una foto.
Cuando en el cuarto solo una ráfaga de luz se anima.
Cuando el silencio de la noche es tu amigo.
Cuando el rugido en el estómago es tu cómplice.
Cuando los recuerdos salpicados son tu tesoro.
Tu fuerza. Tu refugio.
Soñás en lo más íntimo. Soñás con el alma de un chico. Soñás con el cielo del universo. Soñás con ser campeón mundial.
Cuando caminás por las calles de tu barrio.
Cuando ves los trapos colgados de ilusión.
Cuando sentís ese murmullo aguerrido, amordazado, reprimido.
Cuando te vestís cada mañana en un predio con olor a pasto.
Estás en tu hogar. Está en tu sangre. Estás en medio del pueblo argentino.
Estás con las palpitaciones aceleradas, con las venas hinchadas, con el corazón hirviendo.
Cuando suene el silbato de una tarde africana.
Cuando se despierte la esperanza de un planeta.
Cuando Diego te golpee la espalda y salgás enorme, gigante, poderoso.
Comerás tierra. Tragarás bloques de cemento. Chocarás contra tractores sin freno.
Iluminarás tu talento sagrado, tu fuego de guerrero, tu mente de estratega.
Pasarás por tus límites volando, y barriendo chispas serás invulnerable.
Te olvidarás del cansancio, te sacrificarás por tus hermanos y solo frenarás tu adrenalina en un vestuario
de algarabía. En un omnibús enloquecido. Entre banderas celeste y blancas, bombos y gritos.
Te abrazarás con todos, te subirás con tu orgullo a la cima de las atmósferas y llorarás con la gloria chorreando,
con un país festejando y con tu más íntimo y visceral sueno cumplido. Aferrado entre tus manos. Compartido con los tuyos.
Ofrecido a millones de trabajadores, que cuando nadie los mira.
están ahí sonando en penumbras igual que vos....
Juan Pablo Sorín disputó 76 partidos con Argentina y fue capitán de la selección albiceleste en el Mundial de 2006. Acaba de estrenar blogsorin.com.
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