Ecuador: Golpes y porrazos

El gobierno de Ecuador y una agrupación de presidentes de AM-LAT, han reaccionado con velocidad a lo calificado como golpe de estado, atribuido a policías y la oposición. Todos condenamos cualquier posibilidad de golpe de estado (ya que tenemos larga y pésima experiencia en ello).

La propuesta de reforma de la administración, provocó al parecer esta revuelta por parte de sectores policiales que se sienten perjudicados por el proyecto impulsado desde el propio Ejecutivo ecuatoriano, modificando los incentivos y bonificaciones económicas a miembros de cuerpos de seguridad.

Desde una posición de izquierda, el presidente Correa promueve leyes de privatización, y liberalización de la economía y estructuras de organización pública, al tiempo que la propia izquierda critica por no corresponderse con el proyecto que lo llevó al poder.

Además, la oposición pro-liberal lo hace blanco, ya que sus reformas neoliberales están siendo lideradas por un presidente que, ideológica y políticamente acaba con el discurso liberal opositor.

Grosso modo el escenario, que aunque propicio para un golpe de estado, escaso de apoyo popular, de una fuerza política con proyecto propio y deseos clamorosos de restaurar una dictadura de facto.

Correa desde el hospital declaró el estado de excepción, además de decir que estaba secuestrado (curiosa y sospechosa situación. Difícilmente a un es secuestrado le den un teléfono). Todo sumado, confusión, y más confusión, pero reveladores hechos que reflejan ser un apéndice de escenario mayor:

1) AM-LAT es una región donde no pocos estamentos están dispuestos a realizar reformas y otras modernizaciones, para recortar salarios y derechos sociales. Y a su vez, encuentra poblaciones dispuestas a no ceder...

2) AM-LAT se percata de la posibilidad (cierta) de más revueltas, como camino para la protesta y resistencia, y quienes ayer agitaban la agitación, hoy no quieren ser agitados por sus incoherencias.

3) AM-LAT es una región donde hoy existe cierta disposición (y posibilidad) de justificar la ruptura de la división de poderes públicos (por métodos legales – que no legítimos), desde sectores políticos expectantes por aferrarse a una silla y su partido al poder, que garantiza en tanto inmunidad judicial.

4) AM-LAT tiene un discurso recurrente y cíclico, de culpar de todos sus males a los EEUU., y sin negar responsabilidad en ello, tampoco es 100% cierto. Los partidos y las élites dirigentes tienen cuotas crecientes de responsabilidad en la injusticia en que desenvuelven sus vidas los ciudadanos y la comunidad...

los hechos tienen consecuencias:

Se justifican los recorte a la libertad de expresión, imposibilidad de reuniones ciudadanas, y mayor debilitamiento de las Instituciones locales.

Mayores niveles desconfianza ante (necesarias) futuras reformas del Estado, y una brecha abierta para la expropiación legal del ejercicio de defensa de los derechos y/o una tramitación por causes institucionales.

Estos y otros factores políticos acuden, mientras los partidos olvidan a la hora de justificar los medios para sus fines. Muertos, heridos y odios encendidos. Una opinión, un sentir, un pensamiento único..

A posteriorí, las bravuconadas, violentas en exceso, con las que nos azotan a coro últimamente los presidentes del AMLAT, cuya pedagogía es lamentable y nula, como lección de moral cívica y cultura política. El ex presidente Guitiérrez (oposición), también había sido víctima y verdugo en cuestiones de ataques al orden constitucional, y adujo que Correa oculta con este aparatoso hecho las denuncias de corrupción...

La realidad, pretende esconderse, entre un oficialismo hoy fortalecido, una oposición no deseada, que también se fortalece (a causa de la división partidocrática). El pueblo perjudicado y dividido, sus instituciones debilitadas y una AMLAT aturdida que no se clarifica.

Una cuestión más clara que el agua deberíamos comenzar a pensar seriamente: Algunos sectores amalgaman tanto poder, invadiendo competencias de los otros poderes que acaban transformándose en democracias cuestionadas, sostenidas en estrategias de miedo mediante bravuconadas. Una clase política que hace cultura política, y aprovecha la incultura y la represión para aunar fuerzas donde faltan proyectos políticos.