
Argentina vive desde hace unas décadas, los peores momentos históricos, sociales, políticos y económicos, y no contentos con ello, la élite escaso-pensante importa basura de la buena, es decir, más tramposos que los locales, un poco para generar sinergia de clase.
Es muy triste pero muy real, observar la nulidad de un largo plazo y la entrega absoluta del destino de decenas de millones, a 4 pardos que además de engrosar sus bolsillos engrosan el de aquellos que viven del cuento en países de origen. Si Perón viviera, otro gallo cantaría...
El culto a la trampa, el altar a los tramposos, es una forma política que compra conciencias además de campañas de marketing. Pero que el culto se monte sobre gurúes foráneos, impresentables y además practicantes del capitalismo al que dicen oponerse, es de mal gusto.
La estupidez 2.0, es la especie de evolución directa de los idiotas útiles antaño, ahora 2.0. Y además de trampa esconde negociados. Basta hojear las modas inventadas, los tendientes que se suben a la tendencia, y las propuestas, para hacerse una idea certera de quién se beneficia, quienes facilitan el beneficios de esos, y quienes están vendiendo lo que queda de un país que apenas cumple su segundo centenario y está hipotecado 4 centenarios por delante.
Esta generación, la nacida desde 1970 podría bautizarse como la generación del fracaso político, o la generación de la estupidez 2.0.
Desde iniciado el siglo XX, tuvimos una generación de lucha y formación de un proyecto nacional concretada entre 1945-1955.
Luego una generación de resistencia al poder dictatorial que se prolonga desde 1955 hasta el retorno de Perón en 1973.
La siguiente generación es una generación en transición que separte en mil pedazos, en general no sabe que quiere o entra a destiempo con el proceso orgánico social, un sector soporta y resiste el gobierno militar, y otro negocia, se beneficia y se instala sumiso en el poder o se vende y se marcha fuera.Un desastre...
Pero esta generación es una generación desconectada, es incapaz de conectar su pasado, no entiende el presente y no logra interpretarlo y afronta el futuro en la improvisación permanente, en la invención ideológica de una utopía absurda que crea y se cree, y abre las arcas de los recursos de los argentinos al capitalismo salvaje y al capitalismo estrangulador más moderado y disfrazado de un progresismo evidentemente fracasado.
No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo aguante. Pero el daño al cuerpo social es un lastre que arrastramos hoy de nuestro ayer, y mañana de nuestro presente. Tendrá que reflexionar bastante la clase política, social y económica argentina (en especial esos que dicen ser Peronistas – y todos sabemos que no lo son), ya que su imagen es como la River en la B.
1) Una clase dirigente incompetente que pone un coloso de rodillas,
2) Una clase dirigente incapaz de afrontar su propio destino
3) Una clase dirigente fetichista y que cultiva los ritos para obtener el milagro que cambie las leyes del entorno para que su suerte mejore...
1 comentarios:
sos un genio! TE QUIERO GUS! vALE
Publicar un comentario en la entrada