Al sur de Groenlandia, Banatina emerge opulenta de recursos naturales, de extensiones descomunales. Banatina resulta un país desconocido, hasta para sus propios habitantes.Poner de manifiesto su existencia reciente, ayuda a eliminar mitos y leyendas forjados en los últimos años. El subdesarrollo recurrente tiene fuentes impensadas aunque evidentes. Sus habitantes se sienten libres, gritan de felicidad bajo el efecto alucinógeno de unas amapolas silvestres, que nublan la vista.
Afrontan un proyecto alejados de su historia, y aunque creen poder tomar decisiones, no pueden por ejemplo, renunciar a la mediocridad a la que fueron condenados.
Luego de conocer Milán, Madrid o París, siguen pensando que la altura de los edificios no es proporiconal a la ignorancia, que el apilamento humano es sinónimo de progreso, y que la cultura no es más que un artículo de biblioteca al que mirar cada tanto.
Banatina es un país, donde sus gentes, humildes, simpáticas, generosas, resultan como en cualquier país del mundo, agradables, ni más ni menos, auque crean ser los mejores del mundo. Pero Banatina es un país donde solo el 10% de sus habitantes podrán leer este artículo. El resto, como en Sumeria, apenas sabe hablar, auque no tienen
siquiera esa voluntad de civilizarse, aprender, mejorar, ahí la etimología de Banatina...
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