Info-idiotizados

Parece mentira lo que hay que leer, pero los argentinos se alejan cada día de su propia historia para arrimarse a la que otros le escriben con sumo placer e ingentes beneficios, pero claro, el tiempo y la justicia dirán si se ajusta a norma o no, tarde o temprano algo caerá...

A este punto, cualquiera se permite escribir sobre la política argentina. Y cualquiera ya entiende, esta ridícula mimesis que los argentinos han conquistado. Pero esta infinita reducción es el resultado del cada vez mayor, analfabetismo político argentino. Se le atribuye a Napoleón una frase inequívoca: Cada pueblo tiene el gobierno que se merece, pero en la era digital habría que decir que cada pueblo tiene la Internet que se merece...

Mientras los opinadores de dentro y fuera, y de turno (y nunca tan de turno), hablan de la eventual victoria de Internet y su papel en el proceso electoral, el periodismo local hace como el loro, repite, sin sentido, sin rima y sin poesía. Repite como las factorías que sostienen el capitalismo, repiten....

La opaca bandera de Internet (que ya tiene 30 años y no de luces, sigue sin madurar...), ha patentizado el crecimiento exponencial del analfabetismo. Sin rigor, sin argumentos, sin debate. Insultos, bajezas, incultos con Computadoras e Internet!. Y ello, no tiene que ver con los resultados electorales sino con la pobreza intelectual.

La red política argentina, se ha vuelto una mímesis de las redes políticas europeas, donde prevalece la dialéctica y no aparecen las ideas. Pero en el caso argentino, empeora. Un país que lo tiene todo donde el hambre persiste, se mira en un espejo europeo fracasado, y puntualmente un los de origen latino.

No se que festejan a Internet y a las empresas privadas que se autodenominan redes sociales. No se que festejan los analistas locales 2.0. Sí se, que festejan los oportunistas del exterior que se arriman, con especial acento del sector digital, que han demostrado un silencio de espanto cuando se trata de sus sonados fracasos en sus propios territorios.

La política argentina se ha vuelto un mal remedio para la enfermedad de nuestro país. La política ha perdido su papel, transformado en una imitación triste y tibia de la política del primer mundo, y tiende a reproducir sus resultados, los cuales saltan a la vista.

Argentina está mirando a Obama, a Zapatero. Mira en Internet, mira en Facebook y en Twitter.

Argentina mira y no encuentra... Perdió el tren de su historia, su cultura, y su argentinidad. El medio pelo y la estupidez 2.0, sumado al populismo encarnizado son el padre y la madre de este presente y del futuro, apadrinado desde el exterior.

En vez de mirar tanto fracaso europeo y americano, que entretiene a los indignados por Internet, con sus millones de desocupados, recortes de derechos sociales y endeudamientos generalizados; deberían los argentinos, volver a Ortega y Gasset "Argentinos a las cosas", un país donde reina el bla bla bla, sin hechos ni realidades.

No es victoria tener Internet y TDT, no es victoria tener embargos en el exterior... no es victoria que la democracia se vea como una cuestión familiar, no es victoria que el peronismo se vea como un cáncer institucional. Eso no es victoria, es vergüenza...

Que triste... que triste...