La Educación en Eventos Decadentes




Hace unos días, me tocó participar de un evento aquí en la región, donde se convocaba a hablar de peras, y resultó que se habló de bananas, en un entorno de profesionales y funcionarios dedicados al ámbito de la educación.

Mi primer curiosidad fue el respeto (o silencio...) de los espectadores, los cuales concurren a tomar elementos que sirvan a sus tareas y vuelven con las manos vacías, lo segundo es que la pertinencia de las ponencias, ponentes y organización, que deja la impresión de improvisados escaparates para justificar organismos públicos y financiación.

Lo que rescato como positivo es la visión global de un autor de libros, quizá el único que escuche hacer una defensa contra la cultura del rebaño digital, los partidarios del gratuitismo desregulado y la ya tradicional copia y pega en todo ámbito. Pocas voces dicen ciertas verdades que nunca fueron ni serán bien recibidas, por ir contra el discurso masificante, imperante y populista.



La Tecnología y la Educación


Si bien está claro y ya es monótono tener que repetir que la tecnología puede colaborar con el desarrollo educativo, existe una forma que es perjudicial, negativa y hasta redundante, que además de no ser productiva, es alienante. Dicho esto, cuando uno participa de un evento, sea como ponente o espectador, espera fundamentalmente, no perder tiempo y dinero. Los discursos en torno a la tecnología, en especial a la secta del 2.0 y sus adjuntas etiquetas open, ya no aburren, son parte de la postmodernidad vetusta de un pasado que es hora de sepultar (y a sus burguesías).

Hace al menos 10 años escuchamos lo mismo, pero peor aún, viejas nuevas herramientas, viejas nuevas conclusiones, y viejas nuevas mentiras. Estudios escasos y estúpidos. Vómito de datos de vértigo y dioses simbólicos para cabalgar el 2.0 como discurso circular que no conduce a ninguna otra parte que a si mismo.

Lamentable es ver que el dinero público financie este tipo de eventos, pague a este tipo de personas que no agregan sino al revés, alienan en un aspecto tan central como la Educación. Los que aprueban y firman la financiación son incansables contribuyentes de la decadencia de la calidad educativa. Peor, son la soberbia del vociferante y exigente de méritos a los funcionarios de la educación pública, a quienes se acusa de ineficientes niveles de calidad en su formación.

La comunidad, las personas, deben desgranar la realidad con mayor preocupación y profundidad, si la AAPP financia basura no puede exigir calidad. Los expertos y especialistas en su gran mayoría son comerciantes, venden productos para financiar sus investigaciones y convencernos de su necesidad (Dios me libre de tener que lidiar con estos el día que tenga hijos y los tenga que educar)...

En tanto, seguiremos escuchando ponencias de expertos, Masters, profesores universitarios de importantes e históricas universidades, a los que dejarles la educación den sus manos, sería un suicidio; y recortando el magro salario de funcionarios para financiar eventos, charlatanes titulados y una casta política y burocrática en los organismos que en vez de gestionar lo público, están más preocupados por la imagen, su presupuesto y cabalgar sobre los restos de la fiesta...

1 comentarios:

Común dijo...

Hola!!!
Aquí gran parte de la decadencia, es que las jóvenes al no poder ir a los grandes centro donde están las universidades, se quedan en sus pueblos y estudian de maestra sin VOCACION y al no haber amor a lo que hacen, llega la decadencia, por lo menos es mi humilde opiñon-
Me encanta el tema, gracias por compartirlo con todos.
Feliz 20 12 y un abrazo de oso.