La redefinición del rol sindical



Cuando gobiernan los amigos, algunos tienen por costumbre mirar a otro lado si gradualmente se afectan los derechos laborales, para saltar como gatos acorralados cuando el gobierno lo ejercen los opuestos, los de enfrente.

Pese a que el siglo XX, cuna de la masificación laboral y eliminación cuasi absoluta del gremio como idea de comunidad, produjo una extensión de los sindicatos hasta 25 años antes de tal periodo, los sindicatos han experimentado mermas, exponencialmente mayores cuanto mayor impulso tomaron las políticas neoliberales, y las consecuentes claudicaciones sectoriales, tanto de la representación laboral como de los partidos o movimientos sociales.

La realidad del primer decenio del siglo XXI, se adosa al último cuarto de siglo pasado. Mermas ante una claudicación evidente, de derechos y de soberanía sobre su defensa, al compás de una música que la plutocracia impone. Y aunque “naides” se anime a reconocerlo, la democracia y las organizaciones sociales parecen figuras pintadas en las paredes de nuestra conciencia.

Los sindicatos saben, como las organizaciones sociales, que necesitan una redefinición de su rol, que la ambigüedad que presentan en los últimos 40 años, es inviable. Es decir, si gobiernan amigos o no, ello no puede determinar la actitud y el rol de la presencia sindical en la vida de la comunidad. Toda institución que no cumpla su función caduca y culmina muriendo.

El derecho de los trabajadores no es solo el trabajo, no termina en el salario. Es una integridad de elementos que confluyen en una calidad de vida acorde a los tiempos corrientes. La empresa, en su última avanzada por justificar su existencia, no cederá un ápice en su imperio y conquista. Y el sindicalismo no puede abandonar la lucha frente a la embestida.

Es la organización social la que caduca por entero, es la empresa como tal y su organización, las instituciones de gobierno como tales y los sindicatos, quienes tienen fecha de caducidad impresas en sus frascos. Por tanto, todo movimiento social está avocado al fracaso si no es capaz de implementar el necesario cambio hacia la transformación de su organización para acomodarla a los tiempos que llegan.

Los sindicatos son la columna vertebral mayor de la sociedad, constituyen la representación natural frente a las corporaciones que por la acción de la sinergia de poder pueden capturarlos, y hacerlos instrumentos de sus intereses. En el gobierno de los amigos los usan para acallar, en el gobierno de los de enfrente los usan para inculpar la inestabilidad. Por tanto es necesario ejercer equilibrio y equidad, los representados exigena una posición coherente, sustentable y razonable, que adopten actitudes de defensa hoy en prospectiva de futuro.

Sacrificar el futuro en la defensa obtusa hoy, es un mal negocio, como lo es la claudicación actual de la lucha en defensa del futuro. Los sindicatos deben urgente, redefinir el rol sindical, puesto que la comunidad necesita de los sindicatos, como de todas las organizaciones sectoriales, a fin de no caer en la dictadura de ninguna. Es necesario el debate y la puesta en marcha de una nueva montura, acorde a los tiempos, desde ya, mañana estarán caducados...

1 comentarios:

rosacobos dijo...

Se insiste mucho, últimamente, en que los sindicatos necesitan un cambio, que necesitan reinventarse, limpiarse, renovarse, y mucho más. Estamos de acuerdo en que cualquier organización debe renovarse y adaptarse a lo nuevo. Dicen tambien que los sindicatos están perdiendo fuerza. Pero ¿nos hemos planteado por qué están perdiendo esa fuerza que antaño tenían? ¿Por qué el empresario ya no teme al sindicato?.

Sinceramente, creo que es culpa de todos los trabajadores, sí, de todos y todas, aunque afirmar esto pueda resultar un poco brusco.

Los trabajadores nos hemos acostumbrado en los últimos 20 años a que el sindicato nos lo haga todo y si, además, es necesario cortarse las venas, mejor que lo hagan ellos. Nosotros estamos cómodos en nuestro sillón y detrás de nuestra mesa.
¿Por qué cuando convocan una huelga general o una manifestación no nos tiramos todos a la calle, independientemente de quien convoque?. Lo importante es que todos protestemos por aquello que lesiona y vulnera nuestros derechos.

Lógicamente, los sindicatos deben ir a la vanguardia, pero los ciudadanos en general debemos estar en la retaguardia.